Kiri nació como un proyecto universitario de diseño gráfico en Bogotá y, con el tiempo, se transformó en una marca personal enfocada en el diseño de marca, la creatividad y el desarrollo de soluciones visuales para empresas. Esta es la historia de cómo una idea de emprendimiento evolucionó hasta convertirse en mi propuesta profesional.

Durante mi formación como estudiante de Diseño Gráfico en la Universidad UNITEC de Bogotá, tuve la oportunidad de participar en diferentes proyectos creativos que me permitieron explorar distintas áreas de la profesión. A lo largo de la carrera desarrollé numerosas piezas y obras que fueron expuestas en diferentes espacios de la universidad, experiencias que contribuyeron a fortalecer mi visión como diseñador y mi interés por encontrar nuevas formas de comunicar a través del diseño.
También tuve la oportunidad de participar en proyectos interdisciplinarios junto a otras áreas de la universidad, especialmente con Cine y Televisión. En eventos como Kine, estuve a cargo del desarrollo gráfico y de diferentes piezas visuales relacionadas con los proyectos cinematográficos de la universidad. Estas experiencias me permitieron entender el diseño gráfico no solo como una disciplina artística, sino como una herramienta capaz de integrarse a diferentes industrias y necesidades de comunicación.
El nacimiento de Kiri
A medida que avanzaba en mi carrera, uno de los proyectos que adquirió mayor importancia fue Kiri, un emprendimiento que comenzó de una manera bastante sencilla: con la venta de dibujos y piezas escultóricas realizadas durante las clases.
Con el tiempo, Kiri comenzó a evolucionar hacia la creación de diferentes productos relacionados con las artes gráficas, la ilustración y el material POP. El proyecto se convirtió progresivamente en un espacio para experimentar con diferentes formatos, materiales y posibilidades comerciales.
Uno de los aspectos que hizo destacar a Kiri fue su capacidad de adaptación. El proyecto no se limitaba únicamente a crear piezas visualmente atractivas, sino que buscaba encontrar un equilibrio entre creatividad, economía, producción y resultados medibles.
Esta forma de trabajar permitió que Kiri evolucionara junto con mi formación profesional, convirtiéndose en un proyecto de emprendimiento que podía adaptarse a diferentes necesidades y contextos. Su desarrollo a lo largo de la carrera terminó siendo reconocido con un premio y el mérito de tesis laureada al finalizar mis estudios.

Creatividad aplicada al emprendimiento
Kiri ha experimentado numerosas modificaciones desde sus inicios, pero existe una idea que se ha mantenido constante: la creatividad como herramienta para desarrollar soluciones.
El proyecto me permitió comprender que el diseño gráfico puede ir mucho más allá de la creación de piezas individuales. Una idea gráfica puede convertirse en un producto, una estrategia de comunicación, una experiencia de marca o una solución que se adapte a las condiciones económicas y comerciales de un proyecto.
Por eso, Kiri se convirtió en un espacio de experimentación donde el diseño de marca, la identidad visual, la producción gráfica y el emprendimiento podían convivir dentro de un mismo proceso creativo.
Esta experiencia también me permitió desarrollar una perspectiva más amplia sobre el trabajo del diseñador: entender las necesidades de un proyecto, analizar sus recursos y encontrar soluciones visuales que no solo funcionen estéticamente, sino que también tengan sentido dentro de un contexto empresarial.

De una tienda de objetos a una marca personal
A lo largo de los años, Kiri ha seguido transformándose. En una de sus etapas se convirtió en una tienda enfocada en la creación de objetos y productos conmemorativos inspirados en el anime y la cultura geek.
Sin embargo, el proyecto continuó evolucionando hasta llegar a su forma actual: una marca personal enfocada en el desarrollo de soluciones de diseño gráfico para empresas y corporaciones.
Hoy Kiri representa la experiencia acumulada durante todo ese proceso. Desde las primeras ilustraciones y esculturas realizadas durante la universidad, pasando por el desarrollo de productos, material POP y proyectos de emprendimiento, hasta llegar al diseño de piezas gráficas, identidad visual y conceptos de marca para diferentes necesidades empresariales.
Más que un proyecto que se ha mantenido estático, Kiri representa una evolución constante. Una marca construida desde la práctica del diseño gráfico en Bogotá, el emprendimiento y la búsqueda de soluciones creativas que puedan adaptarse a diferentes personas, empresas y proyectos.


Kiri hoy
Actualmente, Kiri funciona como una marca personal de diseño gráfico, donde la creatividad y la experiencia adquirida durante años de experimentación se convierten en herramientas para desarrollar proyectos de comunicación visual.
El objetivo sigue siendo el mismo que estuvo presente desde sus primeros pasos: utilizar el diseño para transformar ideas en soluciones visuales que puedan funcionar dentro de contextos reales.
Kiri comenzó como un proyecto universitario y de emprendimiento, pero su evolución demuestra cómo una idea puede transformarse con el tiempo. Hoy, esa misma iniciativa se convierte en una propuesta profesional de diseño gráfico, diseño de marca e identidad visual para empresas y corporaciones en Bogotá.